ESCRIBIR


Me encontré por primera vez con una pluma en mi mano y un papel de una manera desinteresada y casi que inconsciente. Escribí un poema que surgió al observar la magnificencia del mar, del cielo y de la playa. En ese momento lo guardé con la intención de leerlo sólo para mí cuando quisiera recordar ese bello momento.

Con el tiempo, los momentos los fui acumulando y me di cuenta que escribir ya no era una tarea que realizara inconscientemente. Por el contrario, comencé a alimentar un deseo que con el paso de los años concreté al escribir una historia llena de significado.

Dejé a un lado los poemas, supe que la naturaleza de mis escritos era más apta para la narrativa que para incurrir en ese mundo sublime de la poesía. El cambio fue trascendental. Sin embargo, opté por quedarme con los momentos que plasmaba utilizando la poesía y en un futuro no muy lejano descubrí que mi escritura continuaba teniendo un estrecho vínculo con mi ser.

Ahora, escribir es parte de mi rutina. Comienzo bien temprano aprovechando la lucidez y el descanso de mi mente para poder hilar una historia que desde el principio necesita tener ritmo y elocuencia.

Párrafo tras párrafo el ejercicio es de intensa disciplina. La inspiración llega en el transcurso de narrar la historia o en un momento de ocio en el que una idea da origen a otra.

Nunca se está satisfecho con los resultados definitivos, por esta razón prefiero iniciar otro escrito sin contemplar demasiado lo que bastante esfuerzo y tiempo me tomó.

Juan Pablo Pardo Gutiérrez
Escritor