No. 1.394 II Época Año 2007 Tomo CXIX BOGOTÁ D.C. COLOMBIA
 
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INTERNACIONAL

Por el mundo de las noticias

JORGE EDUARDO ACERO LOPEZ, S.J.

LA CONSTITUCION BOLIVIANA DEBE ADMITIR LA LIBERTAD RELIGIOSA

En unos momentos en que la Asamblea Constituyente entra en su fase decisiva, la Iglesia católica de Bolivia planteó a incorporación de la libertad religiosa en la nueva Constitución de Estado, como derecho fundamental de la persona, frente a la diversidad de credos que forman parte de la actividad religiosa en el país.

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Adicionalmente, la Iglesia busca también que el Estado le reconozca, en la nueva Constitución, el carácter de persona colectiva de derecho público y mantenga relaciones con la Santa Sede por medio de concordatos, acuerdos y convenios.

«En este marco, la Iglesia podrá suscribir convenios con el Gobierno relacionados con obras sociales en las áreas de salud, educación y desarrollo social, y mostraría la identidad católica de la mayoría de los 8,5 millones de bolivianos», destacó el coordinador de la Conferencia Episcopal Boliviana ante la Asamblea Constituyente, Juan Carlos Velásquez.

La petición no implica darle carácter confesional al Estado, sino la separación clara entre Estado e Iglesia, porque ambas partes pueden colaborar en función del bien común y la dignidad humana, sin olvidar la relevancia histórica, social y cultural que la Iglesia católica ejerce y ha ejercido «en la formación de la identidad de la nación boliviana».

Separación favorable.

«El ideal es lograr una separación que favorezca, tanto al Estado como a la propia Iglesia. Ambos se necesitan y, por lo tanto, hay que encontrar las fórmulas más adecuadas en la nueva Constitución para que se llegue a una legítima y oportuna superación, sin que ello constituya caer en rompimientos traumáticos o en innecesarias tensiones sociales», destacó el oblato Gregorio Iriarte. El contenido del artículo 3 de la actual Constitución del Estado hace un reconocimiento preferencial del Estado a la Iglesia católica, que subestima a otras religiones o cultos.

El Estado no debe ser confesional, debe limitarse a garantizar una plena libertad religiosa de las personas y de todos los credos religiosos, subraya Iriarte, añadiendo que la Iglesia católica puede colaborar muy eficazmente, no sólo en la promoción de obras sociales, sino también en la búsqueda de la paz social, como institución de mayor confianza para nuestro pueblo.

Respecto a la petición realizada por la Iglesia, el presidente de la República, Evo Morales, dijo que en el país hay libertad de culto, pero este tema dependerá mucho del debate y decisión de los constituyentes. «En todo caso –ha indicado Morales–, respetamos la libertad de culto, algunos son católicos, otros evangélicos, hay creyentes en la tierra madre (Pachamama) y la naturaleza. Un respeto a esta libertad no tiene por qué cambiar el tema de la libertad de culto».

Los obispos bolivianos pidieron a los 255 asambleistas que, al redactar la nueva Constitución, tomen en cuenta, en primer lugar, el derecho a la libertad religiosa, que incluye la libertad de conciencia.

También indican que es necesario reconocer y defender el derecho a la libertad de expresión, la seguridad social, la salud, la vivienda, el trabajo y el reparto equitativo de la tierra y los recursos naturales para una vida digna y justa.

Según una reciente encuesta de la Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de Bolivia, (CEB), el 77% de los bolivianos es católico, y cerca del 95%, cristiano en general.

«Seguro que para ser maestros de religión en las escuelas y colegios no será requisito ser católico, pero si tener una solvencia moral y académica. El sistema educativo de Fe y Alegría, y los colegios de convenio continuarán. Así sucede en los paises vecinos, como Perú, Brasil, Venezuela y muchos otros, en los que hace tiempo que el Estado dejó de ser legitimado por la Iglesia. La no confesionalidad del Estado le ayudará a la Iglesia a insertarse con seriedad y humildad en el proceso del reencuentro con los otros cristianos (ecumenismo). Nuestro país necesita signos de unidad», explicó el sacerdote Juvenal Quispe, para quien «cuando una Iglesia se constituye en una religión oficial de un Estado, sacrifica su alma y su ímpetu profético ante las injusticias estructurales».

EL CONGRESO CHILENO HOMENAJEA AL CARDENAL SILVA HENRIQUEZ

En presencia de diversas autoridades de la Iglesia chilena y múltiples personalidades vinculadas a las obras e iniciativas que puso en marcha durante su vida, los parlamentarios del país rindieron el 20 de junio un emotivo homenaje al cardenal Raúl Silva Henríquez en la Cámara de Diputados. La conmemoración del centenario de
su nacimiento, que tendrá lugar el 27 de septiembre, «debe conducir nuestra mirada a lo que fue la motivación central de su vida como sacerdote y obispo, expresada en su lema episcopal Caritas Christi urget (La Caridad de Cristo nos urge»), recordó el secretario de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), Cristián Contreras Vi llarroel.

En declaraciones a www.iglesia.cl recogidas por el Servicio de prensa de la CECh, el también obispo auxiliar de Santiago mostró su satisfacción por el homenaje que el Parlamento, «donde están representadas las principales opciones políticas del país», rinde a un sacerdote, obispo y cardenal, «y que allí se reconozca, sin distinción, la tarea multifacética realizada por el Padre Silva Henríquez, salesiano, por el Arzobispo de Santiago y por el Cardenal de Chile». «El tiempo ayuda a formarse un juicio ponderado que aprende de la historia –añadió Contreras–, y así podemos apreciar aquellos valores por los cuales don Raúl trabajó: la dignidad de la persona, la educación de los jóvenes, el amor a los pobres, la justicia especial y la paz». «Personalmente
–concluyó–, también valoro que muchos de los homenajes han reconocido que el Cardenal Silva es una figura modelada por la Igle-
 
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sia, de la cual él fue un hijo de excepción en la segunda mitad del siglo pasado». Parlamentarios de todos los grupos expresaron, por su parte, un reconocimiento unánime a la figura de Silva Henríquez. Eugenio Bauer (UDI) subrayó que el cardenal amó sobre todas las cosas a los chilenos y fue un hombre relevante para la historia del país, defendiendo fuertemente sus convicciones. Por eso, su legado trasciende las ideas políticas, entregando un mensaje de amor al prójimo e igualdad. Juan Carlos Latorre (DC), mientras, afirmó que Silva orientó con sa-biduría a muchos chilenos en momentos decisivos de la patria, y que es un deber homenajear a gente así, que tanto han contribuido al respeto por las personas.

Maximiano Errázuriz (RN) se refirió a él como «un hombre que murió en paz, el 9 de abril de 1999», en tanto que Carolina Tohá (PPD y PRSD) sostuvo que le cardenal no era un «curita dulce y comprensivo», sino un sacerdote firme, que se conmovió por el alma de Chile, los niños y jóvenes.
Iván Paredes (PS) aclaró que el reconocimiento de la Cámara a «uno de los personajes más destacados de la historia contemporánea de Chile» genera amplios consensos, por el rol que le tocó jugar. Por último, Esteban Valenzuela (PPD), destacó que el cardenal, «Santo de Chile», se opuso siempre al uso de la violencia y pedía a los jóvenes seguir el camino pacífico.
En el acto participaron, asimismo, el obispo emérito de Punta Arenas y vicepresidente de la Fundación Cardenal Silva Hernández, Tomás González; el vicario de la Inspectoría Salesiana, Leonardo Santibáñez; el vicario general de la diócesis de Valparaíso, Leopoldo Núñez; el Vice Gran Canciller de la Universidad Católica Silva Henríquez, José Lino Yáñez, y su rector, Sergio Torres; y el P. Luis Antonio Díaz, ex secretario del cardenal.
La vida, palabra y obras del cardenal Raúl Silva Henríquez se encuentran compilados en la web www.cardenalsilva,cl, preparada por la Fundación que lleva su nombre, en colaboración con varias instituciones de la Iglesia.

LA IGLESIA VENEZOLANA LLAMA A BUSCAR LA PAZ

Las recientes manifestaciones estudiantiles en Venezuela son «una legítima expresión de la pluralidad política consagrada en nuestra Carta Magna como uno de los valores superiores del Estado (Art 2)», por lo que «no se deben satanizar
dándoles a priori connotación de conspiración». Con estas palabras,
la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) hace una llamamiento «a todo el pueblo venezolano, y en particular a las autoridades y a los dirigentes so ciales, políticos y estudiantiles, a poner todo el empeño en mantener la paz y en evitar cualquier acto de violencia».

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En un mensaje titulado Trabajar por la paz, los prelados advierten que esta exigencia «es una obligación para todos los venezolanos, especialmente para loa católicos».

Así, en cumplimiento de la misma, «y queriendo contribuir a rescatar y promover el necesario clima de paz en el país», el texto invita «a todos los ciudadanos, y especialmente a las autoridades públicas a la sensatez, a la ponderación, y a la resolución de los conflictos mediante la aplicación estricta y diligente del orden constitucional y legal, con el coraje de utilizar el diálogo y el entendimiento para resolver nuestras diferencias.

«El Estado y el Gobierno –recuerda– están

constitucionalmente obligados a garantizar a todos los venezolanos el disfrute progresivo de los derechos humanos y proteger a todos los venezolanos en sus diversas actividades. Cualquier acción violenta por grupos afectos o contrarios al Gobierno debe ser controlada por el Estado en cumplimiento de ese deber constitu-cional».

La Presidencia del Episcopado defiende, asimismo, como «parte del pluralismo democrático, las declaraciones de diversas instituciones y personas del pueblo venezolano en crítica a la reciente decisión del Gobierno Nacional» (el cierre de Radio Caracas Televisión), y lamenta que ésta «haya tenido lugar a pesar de nuestros respetuosos llamados hechos al Gobierno Nacional en varias ocasiones».

Casa de todos

Finalmente, el organismo que preside Ubaldo R. Santana, arzobispo de Maracaibo, rechaza «cualquier acusación de ‘conspiración’ contra los Obispos y organismos de la Iglesia, y específicamente contra la Nunciatura», y reitera se decisión de «ser padres de todos los católicos, independientemente de su tendencia política, de respetar y promover el orden constitucional y de trabajar denodadamente por la paz». «Reiteramos la disposición de todos los Obispos venezolanos –concluye el mensaje a seguir trabajando para que nuestra Patria sea casa de todos y caminemos juntos por los senderos de la verdad, la justicia, la libertad y la paz».
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